Kira es el anticristo, no porque sea malo sino porque propone algo distinto a lo que Cristo propuso. Kira propone matar a los malos, a la gente con corazón lleno de maldad; en cambio Jesús propone convertir al mundo por medio del arrepentimiento y el reconocimiento de la gracia divina. Sin embargo, el método de Cristo, no ha funcionado. Cristo condena en la eternidad, pero no en la realidad, él dice: El que cree en mi será salvo; más el que no creyere será condenado. Pero Kira condena a la inmediatez, mata a los criminales con estrangulando sus corazones. Kira es una antítesis de Cristo, pero es una antítesis más efectiva; llevaría al miedo y al caos total en una realidad como la nuestra, pero cabe esperarse que Kira también tendría sus seguidores.
Kira quiere un mundo plegado con su justicia, con esa libertad para matar a los criminales, con esa imponente voluntad que tiene sobre la muerte. Lo que Kira pide es cambiar todo el sistema humano, una anarquía donde él sea el único que la ejerza, un poder en el cual él puede controlar. Si decidiéramos cambiar nuestro pensar, si decidiéramos pensar como el Kira, si todos nos comportásemos de la forma en que anotar el nombre de algo para que muera es lo correcto ¿a dónde irían nuestros ideales de justicia y moral? ¿En qué clase de monstruos nos convertiríamos? O quizás, esa es la forma en la cual podamos ver las cosas desde una realidad diferente, desde un concepto más puro y más santo. Si Dios envió un diluvio para matar a la gente mala, y si luego envió fuego con el mismo propósito ¿por qué no pensar en que la acción de Kira de matar a los malos es más bien una acción divina?